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Mascotas en los condominios

Algunas investigaciones revelan que la convivencia con mascotas puede dar a las personas mayor felicidad, salud y longevidad. Como casi siempre pasa, hay otros estudios que concluyen que, de momento, no existe evidencia científica que demuestre que tener una mascota en casa genere estos beneficios.

Pero, poniendo los estudios a un lado, es un hecho que para algunas personas una mascota es mucho más que un animal que cohabita su casa. Perros, gatos, loros, incluso roedores, se convierten en parte de la familia; llegan a ser la única fuente de felicidad para personas que viven solas o se convierten en guías indispensables para personas con discapacidades como la ceguera.

No existe ninguna ley en el Distrito Federal que prohíba tener mascotas en los condominios. Lo que sí existe es una ley que regula algunas condiciones con las que se debe vivir con animales de compañía en un edificio.

La Ley de Propiedad en Condominio de Inmuebles para el D.F. dice “queda prohibido poseer animales que por su número, tamaño o naturaleza afecten las condiciones de seguridad, salubridad o comodidad del condominio o de los condóminos”.

Pero con una redacción tan general surgen muchas preguntas. ¿Cómo saber a partir de que número se consideran muchos?, ¿Son 2, 3 o más animales los autorizados?, o ¿Cuál es el tamaño adecuado?, ¿Cuál naturaleza si se permite y cuál no?. No existe ley ni lista informativa que tenga las respuestas.

Es indispensable, eso sí, establecer de forma muy clara las obligaciones que adquieren los residentes del edificio cuando tienen un animal en casa. Y es en el reglamento interno del condominio donde se deben incluir todos los requisitos a los que están obligados los dueños de los animales. Por supuesto, cuidando de no contraponer las condiciones con lo que establece la ley. Si la ley no prohíbe explícitamente el tener mascotas en los condominios, un reglamento interno menos podrá prohibirlo.

¿Y en dónde quedan los derechos de seguridad, salubridad y comodidad de los condóminos?

Si no pudiste dormir por los ladridos o maullidos toda la noche, si huele mal, si pisaste la popo del perro, etcétera. No tienes que soportarlo, puedes poner una queja ante la Procuraduría Social del D.F. Se buscará una conciliación para solucionar el conflicto. Y “por faltas que afecten la tranquilidad o la comodidad de la vida condominal, se aplicará multa por el equivalente de diez a cien días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal”.

Aquí algunas sugerencias para incluir en el reglamento interno del condominio:

  • Para cuidar las condiciones de salubridad se deben evitar los olores desagradables.
  • Para cuidar la tranquilidad se deben evitar los ruidos excesivos (ladridos o maullidos, por ejemplo).
  • La mascota no debe vivir en las áreas comunes, sólo dentro del departamento.
  • Sólo podrá pasear por las áreas comunes si en el edificio existe un área destinada para ese fin y siempre que esté su dueño vigilando.
  • El uso de las áreas comunes será sólo de paso hacia la salida. El animal debe salir con correa o bozal si es grande.
  • Se debe evitar que el perro ensucie las áreas comunes; si es inevitable, debe levantar las heces y lavar perfectamente el área sucia.
  • El administrador tendrá un registro de todas las mascotas que viven en el condominio, así como un registro de las vacunas que son obligatorias.
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